No cualquier empresario se percata del valor que tiene cómo se siente su gente trabajando con ellos.

La entrevista fue en un salón ejecutivo de nuestro hotel sede en Bogotá. La chica llegó a tiempo y con mucho interés de que yo la escuchara. Ya habíamos tenido una reunión previa con ella con la participación de nuestra Gerente Regional de Colombia y uno de nuestros consultores.

Ella solicitó la cita y me pidió que fuera en privado. Supusimos que quería contarme cosas que le daba pena compartir con los demás.

Así fue. Ella empezó diciendo que le daba pena haber pedido esa reunión, pero sentía que en conciencia debía comentarme varias cosas sobre la compañía en que ella trabajaba. Ésta es una compañía de México con la cual nosotros estamos pensando hacer una alianza estratégica para atender el mercado colombiano.

Lo primero que me narró fue la historia laboral y salarial de ella, y de varias técnicas más, luego de laborar ahí por varios años. Me dio pena que una compañía de mi país dé ese trato a profesionales que le han entregado tantos años de trabajo.

Me dediqué a buscar cómo obtener la mayor información posible de las prácticas y políticas de la empresa, y también de la cultura como empresarios de sus propietarios. Sueldos miserables, promesas incumplidas, prestaciones ínfimas, falta de transparencia, engaños, desinformación.

Ya lo habíamos sospechado y la reunión nos sirvió para confirmarlo. Esta chica, que para nosotros era un pilar muy importante en el proyecto del mercado colombiano, nos vino a decir que ella se retiraba de la empresa. Ella intentó por todos los medios proteger la imagen de su compañía, pero ante mi cuestionamiento dejó ver lo suficiente para que yo validara nuestras sospechas y dudas.

Hoy otro consultor nuestro tuvo una reunión con los propietarios de esta empresa mexicana. Les preguntó sobre distintos temas comerciales, operacionales, financieros y organizacionales. Lo que percibió fue recelo para compartir información y cerrazón para contarnos sobre el interior de su compañía. Volvimos a confirmar lo mismo, en especial la cultura de estos empresarios.

De todos estos rasgos que distinguen a los hombres de empresa que no han aprendido a modernizar y profesionalizar su organización, el que más quiero destacar hoy es el del trato al personal.

Las empresas que se abren a la competencia global realmente consideran a su gente como su principal activo, como sus socios, como el ingrediente más relevante del éxito. Es la gente quien hace la diferencia.

Estas firmas modernas desarrollan todo un sistema de gestión del talento y todo un aparato de desarrollo de su personal. Tienen cuidado esmerado desde definir los valores que quieren que distingan a su gente; toman en cuenta en sus mecanismos de reclutamiento, selección, inducción, remuneración y desarrollo de recursos humanos.

Se ocupan de la planeación de sus carreras, su formación, sus necesidades familiares, su proyección profesional, sus promociones y ascensos. Estas organizaciones son unos aparatos muy sinérgicos de multiplicación de valor.

Lo que aprende uno de estas poderosas organizaciones es interminable. Cómo logran en cada frente de acción que sus líderes respondan como si fuesen dueños; cada unidad de negocio se convierte en una máquina de generación de riqueza. La capacidad de crecimiento de estas firmas parece no tener fin.

Nuestro compañero cuestionó a nuestros amigos sobre su trayectoria de crecimiento. Otra vez confirmamos nuestros temores. Esta empresa ha crecido poco y erráticamente, y sus resultados han sido magros, en lo que pudimos ver. Toda la operación depende de los dos propietarios que la manejan. Han tenido problemas con sus socios y han deshecho sus sociedades por no haber podido crear valor con ellos en esquemas sinérgicos de trabajo conjunto.

Tratar mal a nuestra gente es como patear el pesebre. Es como apostar al camino más pobre de creación de valor. Es como nunca consolidar una organización que sea capaz de crear valor con autonomía.

Con estos antecedentes nos preguntamos si debemos asociarnos con estos amigos. ¿Usted se asociaría?

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

 

 

“Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

Videos CEDEM

Donde Estamos

  • México: Axayacál No 154 45050 Guadalajara. Tel +52 33 3123-0623

  • España: Avenidad Diagonal 640, Planta 6, 08017 Barcelona. Tel. Tel. +34 93 228 7800

Conoce toda la información de CEDEM

Live chat

Live chat

Este chat solamente funcionara durante los live Streaming o en fechas y horarios que se comunican con anticipación.