Hay que pugnar por enriquecer nuestro lenguaje en los casos convenientes.

Aunque Dueñez parezca un término raro y no esté reconocido por la Academia Española, me hacía falta, y yo notaba que también hacía falta en el lenguaje empresarial (por haberlo registrado como marca, Dueñez se escribe con mayúscula). Quiero explicar cómo y por qué surgió.

En el mundo empresarial el término “dueño” se refiere principalmente al propietario o a los propietarios de una empresa. La cuestión surge cuando el dueño no ejerce el rol que le es propio. En efecto, una cosa es el hecho de ser dueño, y otra cosa es el ejercicio del rol correspondiente o Dueñez. Son muchos y diversos los motivos por los que un dueño no ejerce su rol propio.

En las grandes corporaciones, donde los dueños son muchos accionistas que en su gran mayoría ni son familiares ni suelen conocerse entre sí, es prácticamente imposible que ellos ejerzan el rol de dueño, y quien ejerza ese rol debería ser designado de alguna forma (no siempre ha sido así). Tal persona (a la que podríamos llamar “adueñado”) ejerce el rol de dueño de una manera casi perfecta, ya que puede incluso crear alianzas; pero no puede heredarla, ya que cada accionista puede heredar sus acciones como él quiera.

El adueñado no sólo debe obrar legalmente, sino que de alguna forma debe dar cuenta de sus acciones a los accionistas; pero éstos, siendo tantos, difícilmente pueden exigirle en concreto sobre el gobierno y la operación de la empresa. El hecho ha sido que en muchas empresas, sobre todo norteamericanas, el rol de dueño ha tendido a confundirse con el rol de director general en una misma persona, quien tiende a sentirse dueño absoluto y a dejarse llevar por la urgencia de la operación del día a día, descuidando el rol de dueño y los peculiares intereses de los accionistas.

Se han dado casos en que algunos de esos directores les digan a accionistas importantes en buenas palabras que no se metan en lo que no les importa. Últimamente se han dado casos de grandes escándalos financieros, como bien sabemos, y eso ha sido en gran parte debido a la falta del debido rol de dueño.

En tales circunstancias una empresa en realidad padece la carencia de dueño, sin que haya una clara conciencia de ello. Esta deficiencia de muchas grandes corporaciones ha pasado a difundirse, también sin clara conciencia, en muchas empresas de menor tamaño, lo cual ni siquiera tiene la pobre justificación mencionada para las grandes corporaciones. La carencia del rol de dueño es una deficiencia en cualquier empresa, porque el rol de director mira por la operación de la empresa, mientras que el rol de dueño mira por su rumbo, éxito y permanencia. Para mejor evitar la confusión de ambos roles, he llamado Dueñez al ejercicio del rol de dueño, que suele faltar, aunque claro, no falte la persona del dueño.

Aparte de las grandes corporaciones, un dueño puede no querer ejercer el rol que le es propio, la Dueñez, por diversos motivos; y en tal caso debe adueñar a alguien para que ejerza la Dueñez, que nunca debe faltar. Empoderar es más que delegar, y adueñar es más que empoderar.

Un dueño puede no querer ejercer la Dueñez por haber heredado la empresa y tener otra profesión o vocación, pero queriendo sus rendimientos; o puede querer dejar ya la Dueñez a alguno o algunos de sus hijos, o quererlo por cansancio o vejez, o por no sentirse debidamente capacitado para ejercerla. Pero en cualquier caso deberá adueñar a alguien para que la ejerza, pues de no hacerlo la empresa quedaría a la deriva; y al menos decidir la forma de heredarla.

Sin Dueñez la empresa queda a la deriva en su rumbo, éxito y permanencia. El gran peligro es que sin conciencia de la necesidad de la Dueñez, el director general inadvertidamente pretenda suplir con su rol propio, que es la operación, el rol que es propio del dueño; y entonces la empresa pierda rumbo. El director general podrá no tener clara conciencia de ello, o podrá tener temor de tomar decisiones propias del dueño. Y así, sólo con una buena operación, la empresa podrá dirigirse a la quiebra.

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

 

 

“Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

Videos CEDEM

Donde Estamos

  • México: Axayacál No 154 45050 Guadalajara. Tel +52 33 3123-0623

  • España: Avenidad Diagonal 640, Planta 6, 08017 Barcelona. Tel. Tel. +34 93 228 7800

Conoce toda la información de CEDEM

Live chat

Live chat

Este chat solamente funcionara durante los live Streaming o en fechas y horarios que se comunican con anticipación.