No es lo mismo dialogar que discutir o que alegar.

Las personas se comunican entre sí a veces para buscar la razón; pero la búsqueda no tiene siempre el mismo sentido. No es lo mismo dialogar, que discutir, que alegar. El diálogo parte de la escucha y busca enriquecer a quienes participan en él. 

La discusión busca confrontar puntos de vista encontrados y persigue llegar a un acuerdo de alguna forma. El alegato no tiene otro propósito que demostrarle a la otra persona que yo tengo la razón, y que ella está equivocada.

El esfuerzo que implica la comunicación tampoco es siempre igual. No es lo mismo luchar por que tengamos la razón, luchar por que encontremos la razón, o luchar por yo tener la razón.

Comparemos los tres conceptos: dialogar, discutir y alegar.

El diálogo describe una conversación entre dos o más individuos que exponen sus ideas o afectos de modo alternativo para intercambiar posturas. En este sentido, el diálogo es también una discusión o contacto que surge con el propósito de lograr un acuerdo.

Las características de un buen diálogo son claras: respetar al que habla, hablar en tono adecuado, no hablar todos a la vez, saber escuchar antes de responder, pensar en lo que dicen los demás, admitir las opiniones de los demás, construir con las ideas de los otros…

Un ejemplo del significado del diálogo podría ser el que exponemos a continuación: “Los dueños de la compañía establecieron un intenso diálogo para intentar encontrar una salida a la problemática de liquidez que vive la empresa y establecer así un acuerdo con el propósito de salvarla”.

El diálogo puede ser tanto una conversación amigable como una fuerte discusión. De cualquier manera, hablamos de diálogo como un intercambio de ideas en donde se aceptan las posturas de otros y los participantes están dispuestos a cambiar sus puntos de vista.

El diálogo auténtico pretende buscar la verdad y propiciar el aprendizaje sin ningún prejuicio.

A diferencia del diálogo, una discusión es un debate que busca intercambiar puntos de vista, ponencias y críticas sobre algún tema o decisión. Al discutir exponemos nuestras visiones o percepciones y aclaramos razones, argumentos, motivos y elementos de ellas esperando que al final podremos llegar a coincidir en ciertos puntos sobre el asunto.

Se considera que una persona o grupo gana una discusión cuando logra imponer sus razonamientos. Esto puede darse basándose en la validez de los argumentos, o por la fuerza, levantando la voz o utilizando término duros. La verdad es que el supuesto ganador de una discusión es siempre subjetivo.

Alegar es citar algún argumento o evidencia como prueba, disculpa o defensa de lo dicho o hecho. Es exponer o referir méritos, servicios, actitudes, para fundamentar en ellos una pretensión. Alegar es entonces presentar razoneso testimonios para defender o disculpar en favor nuestro o de alguna persona el haber hecho una cosa determinada.

Los alegatos en las organizaciones o en las relaciones interpersonales cansan y aburren. Lejos de ser una forma sana de participación, tienden a inhibirla en los equipos de trabajo.

No es práctico alegar cuando no hay nada ni nadie que necesite defensa.

Muchos líderes no capitalizan el potencial de sus colaboradores porque pasan la vida tratando de ganarles todas las discusiones. Como si dirigir fuese un deporte y el objetivo fuese ganar.

Los jefes alegones sólo desgastan la motivación de sus colaboradores. Su sentido de inseguridad y su necesidad de reconocimiento les lleva a detectar cuándo algunos de sus colaboradores les llevan la contra. Con ellos se ensañan y buscan a toda costa demostrarles cuan equivocados están.

Al dialogar, discutir o alegar, la piedra de toque es la verdad. Mientras más sea la verdad lo que objetivamente se busca, más rico es el diálogo o la discusión y más se perfeccionan los sujetos. Los alegatos suelen ser muy subjetivos y tener poco interés por la verdad y la objetividad.

La herramienta de comunicación en nuestros negocios es el diálogo, y más aun si logramos construir buenos hábitos de diálogo de calidad. Discutir es un camino ineficiente para lograr el consenso. Alegar es casi siempre una pérdida de tiempo.

 

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Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

 

 

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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