El intercambio del esfuerzo personal para generar valor no justifica cualquier sacrificio.

Es bien sabido que algunas compañías demandan de sus colaboradores una entrega excesiva para cumplir con los requerimientos de sus estrategias competitivas y sus metas financieras.

Horarios extendidos y rígidos, trabajo durante los fines de semana, presión para alcanzar las metas de rendimiento, desveladas para entregar reportes, son sólo algunas de las prácticas que muchas empresas emplean para obtener más de sus empleados.

En los equipos de socios y dueños la situación puede ser peor. Los objetivos excesivamente ambiciosos y los planes que superan los recursos requeridos para cumplirlos son comunes. Los empresarios muchas veces avanzan en sus planes de crecimiento gracias a su sacrificio personal.

La creación de valor no puede ser a costa de no tener vida y de perder a la familia. Muchos hombres de empresa las pierden por la excesiva dedicación y energía que entregan a sus proyectos de negocio. Los hijos y cónyuges de muchos empresarios exitosos terminan pagando el alto costo de un padre ausente que nunca tiene tiempo para ellos.

La vida de los dueños no puede apostarse de lleno a crear valor, a toda costa. El desbalance entre el trabajo sin medida y los sacrificios en la vida social, personal y familiar de los emprendedores involucrados en sacar adelante muchos negocios es causante de muchos trastornos en la salud y en las relaciones familiares.

El modelo de la Dueñez en general, y de muchas fórmulas de negocio en particular, debe considerar que los dueños son personas que tienen vida privada, y que ésta forma parte del intercambio entre los factores del éxito. De nada sirve el logro empresarial si se pierden las vidas de sus líderes como costo implícito.

Tenemos que considerar cómo se relaciona el sistema familiar con el sistema de creación de valor. Debe haber un sano equilibrio entre las necesidades de uno y las exigencias del otro.

En el buscado balance trabajo-negocio hay esfuerzos que todos tenemos que hacer: los dueños, los ejecutivos, los colaboradores, la organización. Es fácil cargarse hacia cualquiera de los polos a nivel personal. Esto genera prácticamente tres tipos de personas en las empresas: los que ponen límites rígidos y protegen su vida, pero nunca se convierten en miembros valiosos de su organización; los que se cargan al trabajo y descuidan su vida.

Y los últimos son aquellos pocos que logran un balance en el que su entrega y disponibilidad son incuestionables, tienen madera para responder con plena Dueñez a sus compromisos; pero a la vez logran mantenerse dentro de rangos razonables en el cuidado de sus asuntos personales y saben disfrutar de una vida también plena fuera del trabajo. No es fácil llegar a conseguir este equilibrio.

Los primeros, los indiferentes, conforman la mayoría de los integrantes de las organizaciones. Se reducen a su horario. No se comprometen. Hacen lo estipulado. Nunca se cuenta con ellos. No podemos encargarles asuntos relevantes. Rara vez son verdaderos líderes.

Los segundos son entregados. Se cuenta plenamente con ellos. Se matan por la causa. Son confiables hasta lo último. No cuidan su vida personal. Muchas veces terminan tronados física y psicológicamente.

Los terceros, ese pequeño grupo, tienen claro que no quieren convertirse en miembros del primer grupo, pero tampoco quieren agotarse y dejarse exprimir. Cuidan sus límites, los negocian, platican el tema con sus jefes, son asertivos y proponen mecanismos de equilibrio.

La empresa no puede ser completamente fría. Balancear la parte personal y familiar es también responsabilidad institucional. No debemos esperar que esos pocos hagan solos el esfuerzo de balancear las dos partes.

Los dueños tenemos que buscar la vocación de vida de los empresarios; no pueden ser solamente un instrumento para crear riqueza. Tienen que cultivar otros intereses y cuidar a su familia.

Necesitamos crear una filosofía de organización que genere sentido de pertenencia y valor, y que asegure que la empresa aporta medios de calidad de vida equilibrados con las demandas de inversión de tiempo y energía a sus integrantes.

Seguiremos escribiendo sobre este tema.

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

 

 

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

Donde Estamos

  • México: Axayacál No 154 45050 Guadalajara. Tel +52 33 3123-0623

  • España: Avenidad Diagonal 640, Planta 6, 08017 Barcelona. Tel. Tel. +34 93 228 7800

Conoce toda la información de CEDEM

Live chat

Live chat

Este chat solamente funcionara durante los live Streaming o en fechas y horarios que se comunican con anticipación.