Los empresarios que aprenden a dirigir emocionalmente a sus equipos de trabajo pueden lograr cambios con mayor efectividad.

Imprimir energía, empuje, compromiso, es fundamental cuando buscamos cambios serios en nuestra empresa, sobre todo si el proceso de cambio incluye transformaciones profundas en la estrategia de negocio o en la cultura de la organización.

Muchos proyectos de cambio se quedan atorados a la mitad del camino por apatía e indiferencia acompañadas de falta de liderazgo.

La energía de renovación de una empresa es más frecuentemente movida por emociones que por intereses económicos. Son los líderes los que pueden aprovechar esas emociones si saben conducirlas hacia los nuevos objetivos que los empresarios se proponen lograr.

Yves Doz y Mikko Kosonen, en su libro “Fast Strategy”, describen con claridad cómo podemos energizar corazones para ganar agilidad estratégica. Comparto aquí sus ideas.

La involucración de los altos ejecutivos, mandos medios y jefes de departamento es crucial en procesos de cambio cultural. Esta involucración es efectiva cuando al mismo tiempo logramos que sea intelectual y emocional.

Sólo comprender la estrategia no es suficiente; hace falta creer en ella apasionadamente. El compromiso emocional de los líderes puede generar mayor poder y velocidad de transformación que ninguna otra palanca de liderazgo.

Los máximos dirigentes de cualquier organización deben asumir la gestión emocional como parte de la implementación de cualquier cambio estratégico relevante.

¿Cómo podemos lograr que la gestión emocional refuerce la capacidad de cambio de la organización?

Reconectando con las fuentes de orgullo y sentido de pertenencia. Los líderes integradores saben cómo hacer que sus colaboradores se sientan contentos y satisfechos con el trabajo realizado. La reputación de la compañía, la congruencia de sus líderes, el profesionalismo colectivo, los resultados visibles, todo ello contribuye para hacer sentir orgullosa a nuestra gente de ser parte, de pertenecer.

Aludir a la historia, a los logros y significados trascendentes de la compañía. ¿Qué significa nuestra firma en el mercado, en la industria, en la sociedad? Los antecedentes de la empresa, el prestigio de sus líderes anteriores, los logros obtenidos, también ayudan a que la gente se emocione favorablemente hacia lo que le solicitemos esforzarse cuando se trate de hacer cambios importantes.

Creando una cultura de cuidado y apoyo personal. Esto implica que la organización apoyará a sus miembros en momentos de adversidad, y que las necesidades individuales de seguridad y de sentirse valorado y apreciado no serán ignoradas. El cuidado y apoyo organizacional, no sólo como interés y empatía personal, exige preocupación y ocupación seria por los intereses y expectativas de cada persona. Ésta es la base de la confianza en los jefes.

El cuidado efectivo sólo funciona como resultado de una conexión emocional. La necesidad de interacciones de calidad para generar confianza y comprensión, y para propiciar diálogos honestos y de calidad, tiene que ser atendida entre los máximos líderes, colegas, jefes y colaboradores.

Cuidado y empatía es permitir que las emociones sean expresadas con apertura, que el trato sea siempre justo, que la retroalimentación sea privada y bien intencionada, que las personas sean siempre tratadas con dignidad y respeto.

La misión corporativa puede convertirse en una causa atractiva. Si nuestro propósito corporativo tiene sentido, trasciende, es relevante para la sociedad, nuestra gente puede sentirse atraída hacia ser coautora de nuevos caminos para lograr hacer realidad esa misión en nuevos términos o terrenos competitivos.

Apoyarnos en los líderes naturales del grupo. Ellos pueden participar para contagiar a través de sí mismos las emociones positivas que puedan reforzar el compromiso de llevar a cabo las medidas que a cada parte de la estructura humana le toca realizar.

La gestión emocional demanda un alto nivel de coherencia e integridad. Ante la falta de confianza y respeto, el manejo de ella puede ser percibido como intentos de manipulación. Los empresarios necesitan utilizar las palancas emocionales con su estilo natural de liderazgo y con autenticidad.

 

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Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

 

 

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